El independentismo catalán es típicamente español

típicamente español
Photo credit: Francesc_2000 via Foter.com / CC BY

El independentismo catalán es algo típicamente español. Es de lo último de pandereta que nos queda del siglo XX. El tardofascismo de lo que queda de Convergencia, la indefinición de Esquerra y el todo vale o me da lo mismo de las CUP, siempre que sea para mal de los que tienen más que yo, están creando una ruptura en Cataluña que va a tardar alguna que otra generación en curar.

Qué más español antiguo que "tú no eres de aquí, no vas a decirme tú lo que tengo que hacer, no puedes opinar porque no eres de aquí, vete a tu pueblo, por mis cojo..., o eso tú no me lo dices a la cara", sea en castellano o catalán. Qué más rancio y embrutecido que la lucha a bastonazos o la forma revisada del choque de trenes, donde yo no gano pero tú tampoco. En vez de aprovechar las sinergias, lo común, el intercambio, el colaborar es crecer, se cae, como siempre ha hecho el rico con el pobre, en diferenciar las clases, en nos roban, en la corrupción está permitida siempre que sea para bien, justificando así el 3% tanto ERC como las CUP y, de paso, perdonando a la honorable familia Pujol, encausada por la mima corrupción.
Cuando se dan determinadas circunstancias especiales como pueden ser una guerra, una sucesión, una crisis o un periodo de estabilidad y progreso, siempre aparece un grupo disconforme con cierto poder económico buscando lo negativo, la diferencia, el agravio o el ascenso personal, ya sea económico o social, para armar un conflicto traído por los pelos contra los demás. Se buscan las justificaciones con sus medias verdades y poco a poco se echa a rodar como bola de nieve cayendo por la ladera, a ser posible sin posibilidad de pararla y sin importar los daños que a la gente normal pueda ocasionar. Como los pirómanos en los incendios, no les importa que pierdan todos con tal de que pierda quien ellos quieren que pierda. Y donde todos están obligados a los sacrificios por la causa común.
¿Y quiénes son los demás? Los que no piensan como ellos. Y se coge un objeto por el que luchar que, basado en razones emocionales mitad falsas, mitad verdaderas, hace de símbolo absurdo para la justificación de los desatinos. No importa saltarse las leyes, romper las reglas del juego. O, el fin justifica los medios, como reza el ideario comunista.
Por eso me recuerda tanto el famoso referéndum a los que convocaban Franco y Fidel Castro en el siglo XX, sin garantías, sin medios públicos neutrales, sin campaña, sin junta electoral.
Igual que en tiempos de la guerra de la independencia se tuvo por objeto a Fernando VII y se luchó por él y su restauración sin pensar en lo nefasto de la elección y postergando lo realmente importante, que era el bien común, con un "eso ya lo veremos después, ahora lo importante es que esté en el poder" . Me recuerda totalmente a la estrategia independentista contra los indecisos, los que no quieren enfrentarse por miedo lógico a la exclusión, al ataque: primero la independencia, luego el para qué, las consecuencias, los sacrificios, los disgustos, la ineptitud de los que quieren llevarla a cabo y el esto no es lo que nos dijeron.
El desarraigo que está suponiendo para muchos catalanes tener que renunciar a lo propio, a lo esencial de sus orígenes, a su tierra, porque el independentismo les obliga a ser extranjeros en su tierra, a ser extranjeros en España, es lo que están tratando de tapar con el acoso al que piensa diferente, con el insulto, con el ataque a todo lo que no comulgue con el independentismo, igual que los familiares, amigos y conocidos intentan tapar el dolor de los allegados en los funerales.
Por eso cuando uno se abstrae y sale de ese ambiente se da cuenta de que le duele lo que están intentando hacer por la fuerza sin pensar en la gente, en supuestamente su gente.

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